Es Verano, estás en tu cuarto, hay una lámpara alumbrando tu habitación y hace mucho tiempo que todo el mundo se fue a dormir.
De repente eres consciente de que se acaban tus vacaciones, y empiezas a hacer balance de lo ocurrido en los últimos meses. La brisa que entra por tu ventana en esta madrugada te ayuda a reflexionar.
Empiezas a echar de menos esos momentos, pero todos ellos te esbozan una sonrisita estúpida, que hace que te alegres por un momento.
También recuerdas lo que no sucedió, y las cosas que te hubiesen gustado hacer, las que hubieses cambiado y sobretodo, recuerdas a gente que conociste y no pudiste traer contigo.
Hay tantas historias, tantos pequeños recuerdos, tantas notas que duran, apenas, un segundo. Pero eres consciente de que todo eso es parte de tí, y que a pesar de que no volverá, te ha hecho crecer como persona y sobretodo has aprendido con ellos.
Apagas el ordenador, y te vas a dormir con la sensación de no necesitar nada más en la vida, que seguir viviendo momentos, momentos minimos, ínfimos, pequeños instantes que hagan que nunca se te quite esa sonrisa de estúpido es todo lo que quieres ser, y tener. Al fin y al cabo es lo que te hace feliz.
A todo eso suena este From Gargarin's point of view de Ebjörn Svensson Trio, un disco de escucha compleja, pero lleno de matices y de colores. Es como un vino, y que vino...!
No hay comentarios:
Publicar un comentario